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Vecinos de Colonia Rural Nueva Esperanza denuncian falta de servicios y exigen seguridad

Las más de 450 familias que residen en el sector más alejado de Colonia Rural Nueva Esperanza denuncian una situación de vulnerabilidad extrema marcada por la inseguridad y la ausencia de servicios básicos esenciales.


Carlos Figueroa, referente vecinal, señaló que una de las problemáticas es que la Comisaría 20 —que tiene jurisdicción en la zona— se encuentra totalmente desbordada por el surgimiento de nuevos barrios y la falta de recursos para patrullaje.


“La problemática más grande que tenemos es la inseguridad; hemos tenido reuniones con la gente de la Comisaría y lo que nos dicen es que no dan abasto ni con los móviles ni con el personal, y nosotros como estamos en el fondo somos los más afectados”, explicó

Figueroa sobre la desprotección que sienten diariamente.


En cuanto a los servicios públicos, si bien el Municipio y la Cooperativa Eléctrica trabajan en un tendido provisorio para regularizar las conexiones clandestinas, el acceso al agua potable sigue dependiendo de camiones cisterna. Rodrigo Marcos, integrante de la comisión vecinal, también advirtió que el acueducto de Mari Menuco atraviesa el barrio, pero la falta de inversión en redes secundarias impide que el agua llegue a los domicilios.


“Atravesó el barrio entero el acueducto, pero lo que está faltando son las redes secundarias y el Municipio viene atrasado con ese tema; nosotros necesitamos agua de canilla domiciliaria y no canillas comunitarias a 500 metros de la casa del vecino, que es una locura”, sentenció Marcos.

La falta de un destacamento de bomberos en la zona es otra de las preocupaciones urgentes, dado que la precariedad de las conexiones eléctricas suele derivar en incendios estructurales que los cuarteles de otros barrios no llegan a sofocar a tiempo.


Los referentes vecinales insisten en que la distancia geográfica de los servicios de emergencia convierte cualquier siniestro en una pérdida total para las familias.


“Necesitamos un destacamento de bomberos porque hemos sufrido muchos incendios por el tema del tendido eléctrico y quedan tan lejos que cuando llegan ya no queda nada; esa es la realidad y lo que pedimos como básico para el sector”, reclamó Marcos.


Finalmente, la comunidad resaltó el impacto que tiene la falta de infraestructura educativa en el barrio, obligando a los niños y adolescentes a trasladarse largas distancias o incluso a falsear domicilios para acceder a una vacante.


Sin escuelas primarias ni secundarias en el sector, el arraigo de las nuevas generaciones se ve amenazado por la falta de políticas públicas de integración.


“La escuela y el secundario no existen directamente en el sector; los chicos tienen que ir a la parte industrial o al centro, pidiendo a gente que les haga cambio de domicilio para poder asistir a la educación pública”, concluyó Marcos.

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