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Infartante: River se metió en los cuartos de final por los penales

El Millo pasó de fase en una insólita tanda: San Lorenzo tuvo dos remates para ganarlo y falló. Quintero había igualado en el último segundo del alargue y Beltrán fue héroe.


Foto Alejandro Pagni
Foto Alejandro Pagni

Explosión Monumental.


De  Santiago Beltrán, patrono de la esperanza de un equipo que necesita divorciarse de su pasado para rehacer su vida. De River, que con el mismo suspenso con el que observa cada avance de su equipo esperando que por fin fluya la confianza sintió eterna esa espera entre el guantazo y el pitazo de Zunino. Para ahí estallar. Para pasar a cuartos de final.


Para conseguir dar vuelta al menos conceptualmente un resultado que dos veces estuvo en contra y ganar por penales un partido que en condiciones normales de confianza debió haberse quedado antes.


No siempre estará Maxi Salas para correr una última pelota como en Venezuela, o Beltrán para tapar dos penales consagratorios en el Monumental, o el ingenio filoso de Juanfer para filtrar una pelota al corazón del área como en el gol de Marcos Acuña o meterla contra un palo aun sin pretenderlo. Deberá hacer más. Priorizando curarse el ánimo.


Foto Alejandro Pagni
Foto Alejandro Pagni

Porque el fútbol es todo cabeza. Por eso un once contra diez de casi 90’ de 120 terminó en 2-2 cuando la lógica hasta fisiológica, por los atenuantes físicos y hasta psicológicos de tener que soportar a un rival hipotéticamente superior en términos de billetera, llevaba a pensar en que River debía corregir el rumbo con apenas un par de ajustes.


San Lorenzo, posiblemente con menos que perder, sí estuvo a la altura del reto de diván. De los tiempos -cuando hacía falta hacer correr los segundos- y del juego también.


San Lorenzo tuvo la mente lo suficientemente templada como para maquillar su inferioridad numérica con disciplina, mientras que River apenas logró avanzar con probabilidad de daño cuando se apoyó en los (pocos) sabios de su tribu. Aquellos cuyo umbral de tolerancia a la adversidad está por encima del resto: Quintero y Acuña. Para ser campeón se necesita más. Comenzando desde el carácter.


Foto Alejandro Pagni
Foto Alejandro Pagni

El equipo del Chacho debe empezar a sentirse cómodo en el ring psicológico: si desea ganar un título no puede tender a quedar contra las cuerdas por errores propios, por no tener oficio. River deberá soltar su crisis pasada y hacer el clic. Quizás la victoria por penales, exigida, con fragancia a milagro, le sirva para corregir el rumbo. Ligar, a veces, es el primer paso para crecer. Si en Núñez necesitaban de algo a lo que aferrarse para despegar, ya tiene de qué hacerlo.




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