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Finalizaron las audiencias de impugnación en el juicio por abusos en el Jardín 31 de Neuquén.

El proceso judicial, que se extendió durante varios días, concluyó con la expectativa de una resolución para febrero próximo.

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Walter Herrera fue declarado culpable de 12 hechos de abuso sexual contra niños que asistían al establecimiento educativo. El juez de garantías Juan Manuel Kees impuso una pena de 18 años de prisión efectiva, aunque tanto la Fiscalía como la Defensoría de los Derechos del Niño apelaron solicitando una condena mayor.


El Fiscal Jefe Maximiliano Breide Obeid sostuvo en LU5 que “el desarrollo del juicio fue muy extenso, recordemos que se hicieron 101 denuncias, en este caso en particular, fue un desafío muy complejo”, explicó Breide Obeid. El fiscal destacó que de las denuncias iniciales, se tomaron aproximadamente 35 Cámaras Gesell, de las cuales 23 casos llegaron a juicio.

El proceso judicial representó un reto significativo para el sistema judicial, ya que involucró a niños de entre 3 y 6 años. Esto requirió readaptar protocolos y el funcionamiento del Gabinete de Psicología Infantil para la toma de testimonios mediante Cámara Gesell.


Breide Obeid resaltó el trabajo del jurado popular: “Se ha tomado un día para deliberar, donde pidió documentación, donde pidió volver a ver declaraciones que se habían hecho en el juicio, y resolvió caso por caso”. El fiscal expresó conformidad con el veredicto del jurado, aunque no con la pena impuesta, motivo por el cual presentaron la apelación.


Actualmente, el condenado se encuentra bajo detención domiciliaria después de haber estado en prisión preventiva durante aproximadamente un año. El fiscal aclaró que este tipo de casos no tienen beneficios como libertad condicional o asistida, y que el condenado será incluido en el registro de abusadores sexuales.


“La única forma de generar un cambio posterior, cuando la persona recupere su libertad, no pasa por estar encerrado, pasa por tener los tratamientos psicológicos adecuados“, señaló el fiscal al referirse a la rehabilitación de los ofensores sexuales. Explicó que estos condenados suelen tener buena conducta en prisión porque “el problema que ellos tienen no es de convivencia entre pares”.


El caso del Jardín 31 fue calificado como el juicio por jurados más largo que tuvo la provincia de Neuquén. Los jueces anunciaron que necesitarán tiempo para revisar todo lo sucedido durante el proceso, que duró un mes, antes de emitir su decisión sobre la apelación en febrero.

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